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jueves, 23 de septiembre de 2010

¡Yo NUNCA miento!

¡Ajà! Quien dice eso, ya està mintiendo, pues con solo negarlo esta frase se convierte en una genuina mentira. Mentimos cuando estamos atrasados para llegar a un lugar; mentimos cuando no queremos ir a un sitio (o salir con alguien) y damos alguna excusa “muy creìble” (según nosotros) para salir de la situación, y por supuesto siempre nos creen (o es lo que pensamos).

Mentimos para cubrir a otra persona, para evitar que alguien sufra o se forme algún problema (si, esas que llamamos “mentiras blancas”); también mentimos para hacer algo que nos gusta y que no daña a nadie, pero que le puede molestar a terceros; también cuando no hemos terminado un trabajo le mentimos a nuestros jefes o profesores... en fin, en algún momento mentimos (si, claro, todos menos tu que estás leyendo con una mirada inquisidora pensando que yo soy una mitómana crónica, porque nunca mientes... no, jamás!).

Esas mentiritas que son “inocentes” son las más comunes y casi siempre las utilizamos para salir del paso, pero siempre tienen sus consecuencias… 

Dice la Biblia que todo lo oculto, sale a la luz, y es cierto, porque las veces que he utilizado alguna mentira, me atrapan pues soy mala mentirosa y no domino el arte de mentir. 

Mentimos y creemos que las personas se tragan nuestras historias, pero no siempre es así, muchas veces ellos se hacen los tontos y por dentro se están riendo de nosotros… Bien reza la frase que tanto me gusta “el mayor placer de una persona inteligente, es aparentar ser idiota, delante de un idiota que aparenta ser inteligente”. Cuando nos dicen una mentira y atrapamos a en el engaño a quien cree que está siendo más inteligente que nosotros, es una delicia… 

Al mentir creemos que somos más astutos que los demás, pero en realidad, estamos siendo unos verdaderos tontos… Se siente feo cuando te descubren en la mentira, pero más feo se siente, cuando hacemos un espectáculo de “ofendidos” para demostrar que nos están juzgando mal, sin darnos cuenta que es una reacción normal de una persona que ha sido descubierta y que al actuar así, demostramos aún más que quien nos descubrió tiene razón y nosotros quedamos marcados como unos mentirosos...

Es por eso que... yo NUNCA MIENTO!!!!!!!!!! (Yeah Right! )

miércoles, 22 de septiembre de 2010

No hay peor ciego, que el que no quiera ver...

Mientras veo "Dónde está Elisa" me doy cuenta de que muchas veces nos queremos hacer los ciegos para no darnos cuenta de lo que realmente está pasando a nuestro alrededor.

Un ejemplo de ello es Viviana, una mujer que tiene su hogar formado con José Angel, su hijo adolescente y uno que viene en camino.  Sin embargo un día el "hogar perfecto" se derrumba.  Viviana se aferra a la idea que todo está bien, hasta que su marido abandona la casa.  Solo allí ella pone los pies en la tierra (o al menos la puntita de los pies) y acepta que su matrimonio se acabó.

No entiende por qué desde hace poco tiempo su hijo expresa tanto rechazo hacia su padre.  Tampoco entiende por qué su mejor amigo gay invita a su ex esposo a fiestas en su casa (si, fiestas gay) y a ella no la invita.  Le cuesta comprender por qué su ex marido y Ricardo, su mejor amigo gay (el de ella, no el de él), hablan tanto por teléfono y tienen una amistad tan estrecha... 

Viviana sospecha algo, pero se niega a aceptarlo.  Su cabeza da vueltas pensando, pero no se atreve a llegar a una conclusión... Viviana no quiere ver lo que está sucediendo en sus narices.  Simplemente es la peor ciega, justamente, porque no quiere ver.

En el capítulo de hoy le preguntó a su amigo Ricardo, si su ex marido es gay... por fin se atrevió, pero él le dijo que hablara directo con su esposo.  Mientras escribo estas líneas la telenovela sigue su curso y yo espero la escena donde José Angel le confiese su tendencia sexual... (según los adelantos así va a ser).

En resumen, a veces las cosas suceden delante de nosotros y por más claras que son, nos tapamos los ojos y nos negamos a verlas... a mi me ha sucedido muchas veces, espero haber aprendido la lección, porque caer en este juego de oscuridad en medio de la claridad, no es muy inteligente.