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viernes, 12 de noviembre de 2010

Más allá del síndrome de Peter Pan...

Se supone que al pasar de cierta edad, somos personas más maduras“se supone”, pero no siempre es así. He observado que en la edad adulta aún existen grupitos de amigos, en los que si uno dice “no le hablemos a fulanita” el resto deja de hablarle, le tira indirectas y se comportan como si fueran chicos de primara. A este tipo de gente, le falta algo que se llama “personalidad”, ya que dependen de lo que diga el resto del grupo y necesitan hacer lo que ordene la mayoría para sentirse alguien y ser aceptados. 

Por otro lado, en los últimos días también me he encontrado con hombres adultos, que tienen hijos y son profesionales, que aún pertenecen a la secta de Peter Pan. Es común ver hombres inmaduros, pero cuando aparte de ello, disfruta molestar a las mujeres para burlarse de ellas, deja muy mal parado su status como varón. 

Un hombre que se burla de las mujeres, que habla de ellas y que busca a sus semejantes para sentirse apoyado y ser más fuertes ante su víctima, desde mi punto de vista, tiene un problema sexual interno que no logra resolver , trata de ocultar algo que lo perturba y la mejor manera es utilizar una mujer para denigrarla.  Dicen los psicólogos que estas conductas tienen mucho que ver con vivencias de la niñez, que no fueron muy positivas...

Utilizar términos como: “se nota que estás en tus días…”, o “pareces menopáusica”, para una mujer no es una ofensa, al contrario, es parte de nuestra vida… anormal sería una mujer que no estuviera “en sus días” y que algún día no llegue a pasar por la menopausia. Así que hombres, la menopausia y la menstruación NO es ofensa para nosotras. 

Con frases como esas un personaje que intentaba ser gracioso, pensó que me iba a ofender… que equivocado estaba, olvidó que soy mujer y esas vivencias son parte de nosotras.  También parece olvidar que burlarse y ofender a una mujer, también es maltrato emocional.

Más que ofenderme, me avergonzó mucho ver su actitud tan cobarde, al sentirse machito mientras pretendía herirme (algo que no logró, pero si me molestó su comportamiento), y no solo él me causó mala impresión, algunos de sus amigos que intentaron seguir un poco el juego también dejaron en tela de duda más que su madurez, su respeto hacia las mujeres… al parecer olvidaron de dónde nacieron y como dijo un amigo mío, que salió en mi defensa: “ofender a una mujer, es ofender a todas, incluyendo a sus madres”

Casualmente hoy se conmemora un año del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, quien una vez escribió: 
“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, 
sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”.

jueves, 23 de septiembre de 2010

A falta caballeros, ¡CABALLOS!

Tal vez con este tema haga oficialmente mi retorno a la escritura de blogs (después de tantos años) y es que son tantas cosas que se me están acumulando en el cerebro que se desborda, pero gracias a esa especie de “caballos de dos patas” que pululan las calles, se me ocurrió escribir sobre ellos. 

Cabe señalar que este post NO va dirigido a los hombres que saben tratar a las mujeres (no son leyenda urbana, aún existen), conozco a varios caballeros a la antigua y gracias a ellos se salva el género. 

A esos especimenes masculinos que disfrutan de esa falta de caballerosidad, he decidido llamarles “CABALLOS”, esos que olvidan de donde salieron cuando nacieron y que nos deben al menos una pizca de respeto, aunque sea porque “lo manda la sociedad”, pero ni así lo hacen. 

Tengo tantísimas historias que contar, pero hoy solo tocaré tres casos de los muchos que me han ocurrido.  Hoy compartiré 3... 

- CASO 1
Camino por la acera, llueve, no traigo paraguas y solo hay un pequeño techito para caminar derecho… Del lado contrario viene el otro grupo de personas quienes se turnan con los de mi lado para poder evitar ser mojados por el aguacero, los privilegiados con paraguas obviamente caminan por el lado menos transitado. 
Es mi turno de pasar y uno de “esos” sigue caminando sin darme oportunidad de seguir mi paso, prácticamente me atropella para él no mojarse y me saca del carril… termino empapada con la lluvia. ¡CABALLO! 

- CASO 2
Estoy en la fila de una tienda para pagar y cuando estaba a punto de llegar a la caja, un CABALLO se metió por delante y mi hermana dice: 
- “hey!!! Se te están colando!”- miro fijamente al hombre, le digo que yo estaba primero, él me ignora… la cajera me dice - “creo que no le escuchó” - y le respondo: - “si lo hizo, pero el C A B A L L E R O parece que está urgido y necesita pagar rápido” lo miré nuevamente, él me sonrió y dejó ver un asqueroso diente de oro con sarro. ¡CABALLO! 
- CASO 3 
Estoy afuera de mi edificio, esperando un taxi. Todos pasan ocupados y los vacíos “no van para allá” (en Panamá ningún taxi “va”? extraño!). Llega a mi lado un tipo que también salió del edificio. Se ubica más adelante que yo y también se pone a esperar un taxi. 
Le digo que estoy primero y llevo 15 minutos tratando de tomar un taxi… Y el hombrecillo (porque para colmo era bastante chaparro y regordete) responde con acento colombiano: “vea pues, no sabía que tenía que esperar turno para el taxi”. 
Le expliqué con educación que en Panamá si se estila, a lo que me respondió con sarcasmo: “Que raro es aquí, en mi país el que toma el taxi primero se lo lleva”. 
HELLO!!!!! Estás en Panamá!!!! Hay un refrán que dice “al país que fueres, haz lo que vieres”, aparte de que es cuestión de lógica que si hay alguien primero, usted espera a que le toque, sin mencionar que soy una dama y como contaba aquella vieja leyenda “las damas primero”, pero al parecer es solo eso, una leyenda, un mito… 
¿Y qué pasó después?, llegó un taxi y el tipo corrió a subirse, antes me miró con cara de triunfo, se rió y se largó… ¡¡¡CABALLO!!!
(En los cuentos, los príncipes llegaban en caballos blancos a salvar a las princesas. Pero eso era en los cuentos, en la vida real algunos hombres son CABALLOS que atropellan a las damiselas.

Y que me perdonen los caballos, leales y hermosos animalitos que desde el comienzo de la historia trabajaron fuertemente para ayudar al ser humano, no quiero ofenderlos a ustedes al compararlos con los "caballos de dos patas, pantalones y corbatas". 

…El tema no queda aquí, pronto escribiré la segunda parte de estas “Historias de CABALLOS”.