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miércoles, 2 de febrero de 2011

I FEEL GOOD!!!!!!

Cuando estamos mal por alguna razón, la gente se da cuenta de ello y por lo general no nos gusta la idea... Hay quienes no soportan que los demás se enteren de sus percances, desilusiones y tristezas, tal vez porque creen que todo el mundo se alegrará de ello, algo que no es cierto... si contamos con amigos y familiares, ellos jamás brindarán por nuestras desdichas, al contrario, estarán ahí para apoyarnos, darnos un hombro para llorar y una palabra de aliento.

No obstante, existen personas que ni siquiera de esta forma permiten que alguien note que están mal y se escudan detrás de una fingida alegría, la cual se nota a flor de piel que es más falsa que un billete de $3.

Estar triste, lastimado o frustrado no es malo, es parte de la vida... en cambio demostrar por medio de desboques y desesperados esfuerzos que estamos mejor que bien, es un indicio de  que aún estamos mal y el orgullo nos obliga a disimularlo, solo porque no nos gusta que los demás "piensen" que tenemos una debilidad.
¿Por qué preocuparnos si los demás piensan que estamos tristes?, ¿Acaso ellos son los que nos mantienen?, ¿Vivimos de ellos?, ¿Nunca tienen malos momentos?.
Para demostrar que estás bien, no necesitas gritarlo al mundo, solo con verte el mundo se dará cuenta sin necesidad de hacer un show...  No hay que demostrar que somos los más fiesteros, ni que estamos llenos de amigos, tampoco que nos sobra el dinero para comprar todo lo que queremos, o que tenemos más pretendientes que nadie... no necesitamos nada de eso para que los demás se den cuenta que estamos bien, solo con que nos miren se darán cuenta de ello, porque nuestro exterior habla perfectamente de nuestro yo interior.

Cuando estás mal se nota en tu cara aunque andes fiestando, tu mirada lo demuestra aunque estés riendo a carcajadas en medio de la multitud.  La mirada no engaña a nadie por más que le pongamos lentes oscuros.

En cambio, cuando estás bien con tu yo interno, podrás sentarte en una esquina en silencio y tu rostro demostrará que todo marcha bien, que a pesar de los problemas tienes paz y sabes manejar las cosas.

Evitemos usar máscaras que se ven forzadas, seamos nosotros mismos, pensemos en como nos sentimos y nos vemos, luego, los demás nos verán y pensarán de la misma manera.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¡Yo NUNCA miento!

¡Ajà! Quien dice eso, ya està mintiendo, pues con solo negarlo esta frase se convierte en una genuina mentira. Mentimos cuando estamos atrasados para llegar a un lugar; mentimos cuando no queremos ir a un sitio (o salir con alguien) y damos alguna excusa “muy creìble” (según nosotros) para salir de la situación, y por supuesto siempre nos creen (o es lo que pensamos).

Mentimos para cubrir a otra persona, para evitar que alguien sufra o se forme algún problema (si, esas que llamamos “mentiras blancas”); también mentimos para hacer algo que nos gusta y que no daña a nadie, pero que le puede molestar a terceros; también cuando no hemos terminado un trabajo le mentimos a nuestros jefes o profesores... en fin, en algún momento mentimos (si, claro, todos menos tu que estás leyendo con una mirada inquisidora pensando que yo soy una mitómana crónica, porque nunca mientes... no, jamás!).

Esas mentiritas que son “inocentes” son las más comunes y casi siempre las utilizamos para salir del paso, pero siempre tienen sus consecuencias… 

Dice la Biblia que todo lo oculto, sale a la luz, y es cierto, porque las veces que he utilizado alguna mentira, me atrapan pues soy mala mentirosa y no domino el arte de mentir. 

Mentimos y creemos que las personas se tragan nuestras historias, pero no siempre es así, muchas veces ellos se hacen los tontos y por dentro se están riendo de nosotros… Bien reza la frase que tanto me gusta “el mayor placer de una persona inteligente, es aparentar ser idiota, delante de un idiota que aparenta ser inteligente”. Cuando nos dicen una mentira y atrapamos a en el engaño a quien cree que está siendo más inteligente que nosotros, es una delicia… 

Al mentir creemos que somos más astutos que los demás, pero en realidad, estamos siendo unos verdaderos tontos… Se siente feo cuando te descubren en la mentira, pero más feo se siente, cuando hacemos un espectáculo de “ofendidos” para demostrar que nos están juzgando mal, sin darnos cuenta que es una reacción normal de una persona que ha sido descubierta y que al actuar así, demostramos aún más que quien nos descubrió tiene razón y nosotros quedamos marcados como unos mentirosos...

Es por eso que... yo NUNCA MIENTO!!!!!!!!!! (Yeah Right! )

miércoles, 22 de septiembre de 2010

No hay peor ciego, que el que no quiera ver...

Mientras veo "Dónde está Elisa" me doy cuenta de que muchas veces nos queremos hacer los ciegos para no darnos cuenta de lo que realmente está pasando a nuestro alrededor.

Un ejemplo de ello es Viviana, una mujer que tiene su hogar formado con José Angel, su hijo adolescente y uno que viene en camino.  Sin embargo un día el "hogar perfecto" se derrumba.  Viviana se aferra a la idea que todo está bien, hasta que su marido abandona la casa.  Solo allí ella pone los pies en la tierra (o al menos la puntita de los pies) y acepta que su matrimonio se acabó.

No entiende por qué desde hace poco tiempo su hijo expresa tanto rechazo hacia su padre.  Tampoco entiende por qué su mejor amigo gay invita a su ex esposo a fiestas en su casa (si, fiestas gay) y a ella no la invita.  Le cuesta comprender por qué su ex marido y Ricardo, su mejor amigo gay (el de ella, no el de él), hablan tanto por teléfono y tienen una amistad tan estrecha... 

Viviana sospecha algo, pero se niega a aceptarlo.  Su cabeza da vueltas pensando, pero no se atreve a llegar a una conclusión... Viviana no quiere ver lo que está sucediendo en sus narices.  Simplemente es la peor ciega, justamente, porque no quiere ver.

En el capítulo de hoy le preguntó a su amigo Ricardo, si su ex marido es gay... por fin se atrevió, pero él le dijo que hablara directo con su esposo.  Mientras escribo estas líneas la telenovela sigue su curso y yo espero la escena donde José Angel le confiese su tendencia sexual... (según los adelantos así va a ser).

En resumen, a veces las cosas suceden delante de nosotros y por más claras que son, nos tapamos los ojos y nos negamos a verlas... a mi me ha sucedido muchas veces, espero haber aprendido la lección, porque caer en este juego de oscuridad en medio de la claridad, no es muy inteligente.