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lunes, 15 de noviembre de 2010

30, 40, 50... ¡Gracias Andy Roodney!

Entre mis apuntes encontré este artículo escrito por Andy Rooney, corresponsal de 60 Minutes CBS, dedicado a todas las mujeres que pasamos los 30, 40, 50… a todas las que ya dejamos ser niñas y que con los años nos convertimos en el mejor de los vinos. 

Muchas veces somos criticadas por personas menos edad que nosotras al decir que estamos pasadas de años y que somos unas viejas… ya quisieran tener nuestra experiencia en la vida, a ellos aún le falta mucho que recorrer y mucho para equivocarse; tal parece que olvidan que algún día tendrán nuestra edad y que así como hoy se mofan de nosotras, mañana ellos serán quienes estén en nuestro lugar. 

Andy Rooney dijo: "Mientras maduro en edad, valoro a las mujeres que pasan de los 30 más que a todas". Aquí hay unas pocas razones:
  • Una mujer de más de 30 nunca te despertará en medio de la noche para preguntarte "¿En qué piensas?".
  • Si una mujer de más de 30 no quiere ver un juego de pelota, no se sienta a quejarse. Te acompaña a ver el juego y lo disfruta, o hace algo que le entretenga. Y, usualmente es más interesante que el partido.
  • Una mujer de mas de 30 se conoce a si misma lo suficiente para saber quien es, lo que es, lo que quiere y de quien.
  • A pocas mujeres de más de 30 les importa un bledo lo que tú puedas pensar sobre ellas o sobre lo que hacen.
  • Una mujer de más de 30 es digna. Difícilmente se pondría a gritarte en el teatro o en el medio de un restaurante caro. Pero por supuesto, si lo mereces, no dudaran en matarte, si creen que pueden salirse con la suya.
  • Una mujer de más de 30 tiene la confianza de presentarte a sus amigas. Una mujer joven con un hombre muchas veces ignorará hasta a su mejor amiga, porque no confía en el tipo. Una mujer de más de 30 no le importa si te atraen sus amigas, porque ella sabe que sus amigas no la traicionarán.
  • Las mujeres de más de 30 son “brujas”. Nunca tendrás que confesarles tus pecados, ellas siempre los saben.
  • Una mujer de más de 30 se ve bien con pinta labios rojo brillante. No Pasa igual con las más jóvenes y los travestis. Una vez superadas una arruga o dos, una mujer de más de 30 es mucho más sexy que sus contrapartes más jóvenes.
  • Las mujeres mayores son directas y honestas. Te dirán de inmediato si eres un idiota, o si estas actuando como tal! Siempre sabrás donde estas parado con ellas !!!
  • Sí, adoramos a las mujeres de más de 30 por múltiples razones. Pero desafortunadamente no es reciproco.
  • Por cada deslumbrante, inteligente y bien puesta mujer de más de 30 hay un calvo barrigón con pantalones curtidos viéndose como un idiota con una muchachita de 22 años.

Damas, mis disculpas.
Andy Rooney

viernes, 12 de noviembre de 2010

Más allá del síndrome de Peter Pan...

Se supone que al pasar de cierta edad, somos personas más maduras“se supone”, pero no siempre es así. He observado que en la edad adulta aún existen grupitos de amigos, en los que si uno dice “no le hablemos a fulanita” el resto deja de hablarle, le tira indirectas y se comportan como si fueran chicos de primara. A este tipo de gente, le falta algo que se llama “personalidad”, ya que dependen de lo que diga el resto del grupo y necesitan hacer lo que ordene la mayoría para sentirse alguien y ser aceptados. 

Por otro lado, en los últimos días también me he encontrado con hombres adultos, que tienen hijos y son profesionales, que aún pertenecen a la secta de Peter Pan. Es común ver hombres inmaduros, pero cuando aparte de ello, disfruta molestar a las mujeres para burlarse de ellas, deja muy mal parado su status como varón. 

Un hombre que se burla de las mujeres, que habla de ellas y que busca a sus semejantes para sentirse apoyado y ser más fuertes ante su víctima, desde mi punto de vista, tiene un problema sexual interno que no logra resolver , trata de ocultar algo que lo perturba y la mejor manera es utilizar una mujer para denigrarla.  Dicen los psicólogos que estas conductas tienen mucho que ver con vivencias de la niñez, que no fueron muy positivas...

Utilizar términos como: “se nota que estás en tus días…”, o “pareces menopáusica”, para una mujer no es una ofensa, al contrario, es parte de nuestra vida… anormal sería una mujer que no estuviera “en sus días” y que algún día no llegue a pasar por la menopausia. Así que hombres, la menopausia y la menstruación NO es ofensa para nosotras. 

Con frases como esas un personaje que intentaba ser gracioso, pensó que me iba a ofender… que equivocado estaba, olvidó que soy mujer y esas vivencias son parte de nosotras.  También parece olvidar que burlarse y ofender a una mujer, también es maltrato emocional.

Más que ofenderme, me avergonzó mucho ver su actitud tan cobarde, al sentirse machito mientras pretendía herirme (algo que no logró, pero si me molestó su comportamiento), y no solo él me causó mala impresión, algunos de sus amigos que intentaron seguir un poco el juego también dejaron en tela de duda más que su madurez, su respeto hacia las mujeres… al parecer olvidaron de dónde nacieron y como dijo un amigo mío, que salió en mi defensa: “ofender a una mujer, es ofender a todas, incluyendo a sus madres”

Casualmente hoy se conmemora un año del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, quien una vez escribió: 
“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, 
sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”.

viernes, 1 de octubre de 2010

Los calvitos también son HOT!

Recuerdo un profesor de teatro que tuve cuando era adolescente, él es uno de los próceres teatrales de este país, así que sus enseñanzas en el poco tiempo que estuve como alumna, fueron recibidos como agua en una esponja. Un día de diciembre, nos encontrábamos todo el alumnado en un área abierta, preparando una obra teatral que llevaríamos a un orfanato con motivo de la navidad, cuando de pronto vino una fuerte brisa y levantó el peluquín del profesor… a la primera levantó muy elegantemente su mano y mantuvo el bisoñé en su lugar, vino otra brisa y nuevamente realizó la misma maniobra, a todo esto, él intentaba hacerlo con disimulo para que nosotros “no nos diéramos cuenta” que usa peluca.


Pero el “profe” no se esperaba que el duende de Santa que andaba merodeando por esos días, viniera a hacer una travesura aún más fuerte… y sin que se diera cuenta, sin que estuviera preparado, ZAZZZ!!! Un viento aún más fuerte que los anteriores despegaron su peluquín color azabache… aún recuerdo al “profe” correteando su bisoñé y tratando de arreglárselo, pobrecito, me imagino la vergüenza que sintió.

Pero eso les pasa por querer disimular lo inevitable: la calvicie. ¿Y quién ha dicho que la calvicie es algo que denigre a un hombre?, ¡Si vieran lo ridículos que lucen con esos peluquines que se ven más falsos que un billete de 7 dólares!

Luce más interesante un hombre que acepte su calvicie con dignidad, eso demuestra que para él, el cabello no es lo que lo hace más hombre, ni más joven, ni más atractivo. ¡Y es que hasta hay hombres jóvenes calvos, eso no es asunto de viejos!
Conozco a un recién graduado de Ingeniero Civil, no llega aún a los 25 años y la mitad de su cabeza está completamente calva ¿Y qué hizo?, se tiró abajo el poco cabello que le quedaba y ahora luce más interesante y sexy que antes. Si él hubiese optado por ponerse un peluquín, yo habría sido la primera en secuestrar esa mini alfombra de cabeza y tirarla en una hoguera.

Esas ridículas peluquitas nítidamente peinadas, sin ningún pelo fuera de lugar y que a leguas se ven como si fueran cabello de muñeca almidonada y aprovechar que está tan de moda raparse todo el cabello.

Y es que cada día veo más calvitos por la calle (a unos les asienta de una manera bárbara, pero a otros no los ayuda mucho, sin embargo, les queda mejor que recurrir a las “alfombritas de pelos”, porque hay que admitir que hay algunos calvitos muy sexys, Vin Diesel y Bruce Willis, por ejemplo).

Pero si están a tiempo (y el bolsillo les permite), no veo nada de malo para que se hagan sus tratamientos e intentar salvar su tan bien amada melena, de repente es ella la que les da la fuerza y vigor al mejor estilo del heroico Sansón. Hay miles de productos que cada día salen en el mercado para ayudar a combatir la caída del cabello, los anuncian en las revistas, en la televisión, en las clínicas especializadas, en las estéticas, solo es cuestión de tener suerte y dar con el adecuado (y con el que de resultado). No tengo nada en contra de ello, al contrario, si pueden hacerlo, háganlo, porque también es lindo tener cabello. ¡¡¡¡Pero los peluquines, NOOOOOOOOOOO por favor!!!!

Hablando de tratamientos me vino a la mente los famosos “injertos” y enseguida pienso en LUIS MIGUEL, que de tanto darse jalones de pelo cuando cantaba, que comenzó a quedar con mechones de cabello en sus manos, así que tuvo que salir corriendo a que le quitaran cabello del área de la nuca y se los sembraran en sus entradas.


Por suerte a “LuisMi”, no le dio por ponerse peluquines y a tiempo se arregló su blonda melena (y en sus conciertos ya no se da esos jalones de cabello). Creo que aprendió la lección.

Por los demás, recuerden, NO USEN BISOÑÉ, por favor, que eso se nota y no luce bonito, no luce sexy, un hombre con cabello, no es necesariamente un hombre interesante, joven o inteligente, eso está en la actitud, en el comportamiento, en el corazón y en su estilo de vida, no en el cabello. Y esto es sobre todo con los "más pasaditos de edad", que se niegan a dejar avanzar el trencito de los años y aceptar que ya no son unos jovencitos (a veces estos "toupees" vienen con un look setentero como un plus para "ligar chicas", al mejor estilo de Donald Trump).

jueves, 23 de septiembre de 2010

A falta caballeros, ¡CABALLOS!

Tal vez con este tema haga oficialmente mi retorno a la escritura de blogs (después de tantos años) y es que son tantas cosas que se me están acumulando en el cerebro que se desborda, pero gracias a esa especie de “caballos de dos patas” que pululan las calles, se me ocurrió escribir sobre ellos. 

Cabe señalar que este post NO va dirigido a los hombres que saben tratar a las mujeres (no son leyenda urbana, aún existen), conozco a varios caballeros a la antigua y gracias a ellos se salva el género. 

A esos especimenes masculinos que disfrutan de esa falta de caballerosidad, he decidido llamarles “CABALLOS”, esos que olvidan de donde salieron cuando nacieron y que nos deben al menos una pizca de respeto, aunque sea porque “lo manda la sociedad”, pero ni así lo hacen. 

Tengo tantísimas historias que contar, pero hoy solo tocaré tres casos de los muchos que me han ocurrido.  Hoy compartiré 3... 

- CASO 1
Camino por la acera, llueve, no traigo paraguas y solo hay un pequeño techito para caminar derecho… Del lado contrario viene el otro grupo de personas quienes se turnan con los de mi lado para poder evitar ser mojados por el aguacero, los privilegiados con paraguas obviamente caminan por el lado menos transitado. 
Es mi turno de pasar y uno de “esos” sigue caminando sin darme oportunidad de seguir mi paso, prácticamente me atropella para él no mojarse y me saca del carril… termino empapada con la lluvia. ¡CABALLO! 

- CASO 2
Estoy en la fila de una tienda para pagar y cuando estaba a punto de llegar a la caja, un CABALLO se metió por delante y mi hermana dice: 
- “hey!!! Se te están colando!”- miro fijamente al hombre, le digo que yo estaba primero, él me ignora… la cajera me dice - “creo que no le escuchó” - y le respondo: - “si lo hizo, pero el C A B A L L E R O parece que está urgido y necesita pagar rápido” lo miré nuevamente, él me sonrió y dejó ver un asqueroso diente de oro con sarro. ¡CABALLO! 
- CASO 3 
Estoy afuera de mi edificio, esperando un taxi. Todos pasan ocupados y los vacíos “no van para allá” (en Panamá ningún taxi “va”? extraño!). Llega a mi lado un tipo que también salió del edificio. Se ubica más adelante que yo y también se pone a esperar un taxi. 
Le digo que estoy primero y llevo 15 minutos tratando de tomar un taxi… Y el hombrecillo (porque para colmo era bastante chaparro y regordete) responde con acento colombiano: “vea pues, no sabía que tenía que esperar turno para el taxi”. 
Le expliqué con educación que en Panamá si se estila, a lo que me respondió con sarcasmo: “Que raro es aquí, en mi país el que toma el taxi primero se lo lleva”. 
HELLO!!!!! Estás en Panamá!!!! Hay un refrán que dice “al país que fueres, haz lo que vieres”, aparte de que es cuestión de lógica que si hay alguien primero, usted espera a que le toque, sin mencionar que soy una dama y como contaba aquella vieja leyenda “las damas primero”, pero al parecer es solo eso, una leyenda, un mito… 
¿Y qué pasó después?, llegó un taxi y el tipo corrió a subirse, antes me miró con cara de triunfo, se rió y se largó… ¡¡¡CABALLO!!!
(En los cuentos, los príncipes llegaban en caballos blancos a salvar a las princesas. Pero eso era en los cuentos, en la vida real algunos hombres son CABALLOS que atropellan a las damiselas.

Y que me perdonen los caballos, leales y hermosos animalitos que desde el comienzo de la historia trabajaron fuertemente para ayudar al ser humano, no quiero ofenderlos a ustedes al compararlos con los "caballos de dos patas, pantalones y corbatas". 

…El tema no queda aquí, pronto escribiré la segunda parte de estas “Historias de CABALLOS”.